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Dom, Jun

 «Pablo fue y es un enamorado de Cristo», añadió, para referirse a continuación a la fructífera obra apostólica del beato Santiago Alberione, apóstol de la comunicación social y fundador de la Familia Paulina, quien «se puso al servicio de la verdad y en sus obras buscó que esta verdad, la de Cristo, que es Cristo mismo, fuera conocida» a través de los medios de comunicación. «El beato Santiago Alberione descubrió en la persona de Pablo un modelo, un maestro, una guía y un estímulo» para la vida cristiana y para el apostolado de los medios de comunicación social. 

La celebración de clausura del Año Paulino, una iniciativa del papa Benedicto XVI que ha permitido a toda la Iglesia seguir de cerca el riquísimo itinerario biográfico, espiritual, misionero, doctrinal y pastoral del Apóstol, contó con la extraordinaria participación del Coro Ars Domino, dirigido por Ignacio Yepes, que interpretó la Misa de la Luz y que contribuyó con arte y devoción a la intimidad y la trascendencia de la oración.

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La elección del templo para la misa de clausura del Año Paulino no ha sido cuestión aleatoria: la antigua iglesia de Nuestra Señora del Buen Suceso, en el mismo emplazamiento que la actual, es la única iglesia de Madrid en la que se sabe con certeza que estuvo y celebró la eucaristía el beato Santiago Alberione, según dejó anotado en su diario y según consta en una placa conmemorativa a la puerta de la iglesia actual: «En la iglesia de María del Buen Suceso, en Madrid, vi sensible y claramente cómo Jesús es el principal y verdadero oferente en la Misa, y cómo el Padre lo acepta por él. Y cómo el sacerdote cumple el ministerio externo, prestándose a Jesús como instrumento, boca, mano, acción sagrada. Vi la Misa como la fuente de toda la vida espiritual y de todas las gracias».

Sin duda, la ceremonia del lunes 29 de junio fue el colofón perfecto a un año de especial gracia para toda la Iglesia, que nos ha mostrado el ejemplo luminoso del Apóstol de las gentes, modelo de hombre consagrado a Dios, de apóstol y de santo comprometido con Cristo y con la Iglesia.