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Ter., maio

Renovar constantemente nuestra Identidad Paulina, no darla por hecho, no confiarse, no descuidarla. Hemos de buscar los medios para mantener sostener la identidad viva y fortalecida.El padre Alberione, nos invita a tener una identidad que brille y permita iluminar el mundo con el seguimiento fiel y gozoso a Jesús en su ser específico para nosotros de “Maestro, Camino, Verdad y Vida”, encontrando en ello la fuente de la vida interior y de la acción. Se hace el bien en cuanto se «toma de Dios», de Jesús, Camino, Verdad y Vida.

El Padre Alberione pide no sólo querer santificar la vida, así genéricamente, sino santificar esta jornada, esta semana; y santificar la lengua, la mente, el corazón, el tiempo.  Vivir desde lo concreto y pequeño, permite afianzar la identidad.Necesitamos orar y también especializarnos al estudiar, a ser autores auténticos, definir el pensamiento de la humanidad, adelantarnos a los signos de los tiempos y a las necesidades de la comunidad donde nos encontremos. Elevarnos con humildad y verdad, para servir y mirar más allá.

Tener una constante identidad paulina, implica ser comunicador de la verdad. Comunicador artífice de la verdad, anunciando y denunciando, investigando y creando modos nuevos de llevar el mensaje.  Sabiendo que la verdad tiene sus costos y sus modos de decirse, en especial en nuestra sociedad marcada por la violencia y el individualismo.Desarrollar una identidad verdadera, es ser transmisores del Evangelio, de la Buena Noticia, lo cual implica toda una cohesión personal de redactar, considerar que mente, voluntad y corazón son parte de la redacción y acción cristiana, que la presencia del apóstol Paulino  como ideador de las nuevas propuestas, marcan la profundidad del estilo de San Pablo. Es decir, crear convicciones para un cambio y transformación de la Iglesia, es la tarea propia de los paulinos. Construir y producir un canal de iluminación espiritual para cada una de las generaciones de hoy: niños, jóvenes y adultos.

Adentrándose con respeto y sabiduría en sus diversas y complejas realidades.La identidad de San Pablo, tiene que ver con producir, escribir, ser innovador y crear iluminación académica y técnica para el desarrollo de nuevas oportunidades en los diversos campos de producción que nos rodean.  Y así, cada miembro de la Familia Paulina, en su campo podrá ofrecer sus dones y talentos, haciendo posible una mejor comunidad. Cada Paulino, por vocación específica en su doble expresión sacerdote-discípulo, es un “editor”. Este es el “único propósito”, diría Don Alberione, de su vida y de su acción, de su vocación y misión.

El Paulino es un hombre llamado por Cristo y consagrado para ser apóstol de la comunicación, para ser esencialmente un “editor”, el que da forma a una experiencia, que escribe o traduce su vida personal y comunitaria de fe y encuentro con Cristo en palabras, textos, imágenes, sonidos, videos, bytes o en cualquier otra forma que la técnica desarrolle gradualmente; pero también en experiencias e iniciativas donde cada lenguaje está al servicio de la inculturación del Evangelio con y en la comunicación. Es quien, siguiendo el ejemplo de María, da el Salvador al mundo.                                 

Necesitamos apuntar a ser creadores de proyectos que den respuestas a las interrogantes de estas generaciones, además que logren avanzar con la empresa actual, ofrecer sugerencias a los sectores comerciales, sugerencias a la teología de la Iglesia con fundamentación sólida. Esto implica, invertir tiempo y dinero en prepararnos cada día más y con mayor rigor y responsabilidad, además de asesorarnos con los mejores para producir trasformaciones palpables, dentro de la Iglesia y la comunidad. El ambiente digital no es una realidad exclusiva de los jóvenes sino de todos. Se trata no solo de utilizar los medios, sino de habitar en una cultura, con un estilo cristiano propio, como “Paulinos”. Recordamos que «... existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro. Comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él»

Es importante, afianzar la actitud de servicio y entrega de la vida desde un espíritu investigador y creador, para edificar y convertir el pensamiento de las personas en instrumentos creativos de la Sagrada Escritura. Cultivando nuestra misión con los nuevos medios de comunicación, aclarando las dudas simbólicas, éticas, morales y espirituales en el camino de la vida humada. Finalmente, propiciar pensadores críticos de la realidad y verdaderos profetas actuales. Volver al amor primero, al amor fundacional, al que fuimos llamados.

El Papa Francisco nos invita a hacer nuestro propio camino de fe y compromiso cristiano, desde la identidad particular que vamos afianzando (Francisco, 2022).. La vocación universal a la santidad: «Todos los fieles, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre celestial» (LG n. 11). “Cada uno por su camino”. «Entonces, no se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables». La madre Iglesia no nos los propone para que intentemos copiarlos, sino para que nos alienten a caminar por la senda única y particular que el Señor ha pensado para nosotros. «Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él (cf. 1 Co 12,7)»