Venezuela: Misa por el Jubileo de la Familia Paulina
Apreciados Hermanos y Hermanas. Un Saludo de «Gracia y Paz» en el Divino Maestro y en San Pablo Apóstol nuestro padre.
Con inusitado alborozo, los Paulinos, como Peregrinos de la esperanza que no defrauda, nos damos cita en este digno y elegante Templo Jubilar de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei en La Tahona, a quienes agradecemos de todo corazón su hospitalidad al recibirnos, para celebrar como Familia Religiosa, en el Año Santo Jubilar 2025, el Jubileo de la Familia Paulina, en la Solemnidad de San Pablo Apóstol: nuestro padre, fundador, modelo, y maestro en la imitación de Cristo.
Transcurridos 2025 años desde la Encarnación del Verbo, a dos milenios y un cuarto de siglo de este hecho fundante de nuestra fe, sabemos que: «a Dios, nadie lo ha visto nunca: sólo el unigénito, que es Dios y está en el seno del Padre, Él es quien nos lo ha revelado» (Juan 1, 18). ¡Y esta es nuestra esperanza que no defrauda! La verdad de que Jesús es Dios nos exige vivir alegres, respondiendo a la fe en que hemos creído.
Este año, los más diversos sectores de la Iglesia y la Sociedad Civil en todas las diócesis y parroquias del mundo, unidos a la Iglesia de Roma, han celebrado los diferentes jubileos del año santo. Hoy, la admirable Familia Paulina entra por las puertas de este templo con la intención de ganar la indulgencia plenaria del año santo, tiempo de perdón y gracia, de la mano de San Pablo y del Maestro Divino que nos dice: «Yo soy la puerta, el que por mí entra se salvará, y entrará, y saldrá, y hallará pastos» (Juan 10, 9).
Los Paulinos somos hijos de San Pablo, e inspirados en su vida y en su gloriosa conversión, tratamos de seguir e imitar a Cristo: casto, pobre y obediente, a través de nuestros votos religiosos o promesas. La Familia Paulina nació del Tabernáculo, de la Eucaristía: centro y culmen de nuestra fe. Nacimos todos, como familia, de la intuición profética y carismática de nuestro amadísimo Padre Alberione, Beato y profeta de la comunicación del siglo XX, hombre santo y trabajador, que se dedicó, simplemente, a dejar a Cristo vivir en él, y obrar en él, como San Pablo.
«Sean imitadores míos, como yo lo soy de Cristo», nos dice San Pablo. Pablo Fariseo, Pablo Perseguidor, Pablo Apóstol, Pablo preso en cadenas, Pablo misionero, Pablo orador, Pablo escritor, Pablo Doctor y Maestro… San Pablo significa muchas cosas para nosotros los paulinos... Muy pocos conocen la devoción al corazón de Pablo. Cuando yo la conocí desde aspirante, mi vida cambió. El Primer Maestro nos describe al corazón de Pablo:
«La caridad lo ha transformado todo en Dios: […]
Y la unión es tan profunda y tan firme, que ni la muerte, ni los malvados,
ni el cielo, ni el infierno, vendrán a separarlo de la caridad de Jesucristo.
El corazón de Pablo se ha convertido en el Corazón de Cristo,
y Jesús ha cambiado este corazón de león feroz, espirante de amenazas
y furor de matanzas, en un corazón de ternuras.
Imposible es leer los afectuosos rasgos de las cartas de San Pablo y no llorar:
son palabras de la más cariñosa de las madres».
Beato Santiago Alberione, SSP
Unione Cooperatori Buona Stampa, 1923, número 6, página 1.
Imposible es no llorar al leer sus cartas, como imposible es no sentir una gran emoción de saber que somos sus hijos. San Pablo VI catalogó de «monumental instituto», la obra que, inspirado en San Pablo, nació de la oración, del estudio, el apostolado y la pobreza de nuestro Padre Alberione, Primer Maestro: nacimos, para la gloria de Dios, nacimos, como familia desde el principio: una congregación masculina, 4 congregaciones femeninas, 4 institutos de vida secular consagrada, una sociedad bíblica, una asociación terciaria y varias otras asociaciones:
- los Padres y Hermanos Paulinos
- los Cooperadores Paulinos
- la Sociedad Bíblica Católica Internacional SOBICAIN
- las Hermanas Hijas de San Pablo (Paulinas)
- las Hermanas Pías Discípulas del Divino Maestro
- las Hermanas de Jesús Buen Pastor (Pastorcitas)
- las Hermanas ‘Regina Apostolorum’ (Apostolinas, que solo están en Italia y Brasil)
- los Sacerdotes Diocesanos del Instituto Jesús Sacerdote
- los Esposos del Instituto Santa Familia
- los Consagrados Gabrielinos
- y las Consagradas Anunciatinas
Dicen que si hubiera vivido más, Alberione habría seguido fundando… Esta variada expresión de los diversos modos de vida paulina, habla de la universalidad, de la totalidad, como concepto abarcante a lo largo de la obra escrita de Pablo y Alberione, el «tuttismo alberioniano»: ¡Llegar a todos! ¡Llegar a más! ¡Producir más! ¡hacer más y mejor! «Progredire un tantino ogni giorno», Progresar un poquito cada día. ¿Quién puede dudar que nuestro padre Alberione fue un hombre con un inmenso espíritu de superación?
De pobre campesino piamontés, a seminarista estudioso, y luego sacerdote laureado doctor, profesor del seminario, director espiritual, vice párroco, editor de un periódico, escritor, fundador de una escuela tipográfica, y de allí, encontró su modelo: Fate come ad Alba!, ¡Hagan como hice yo en Alba! Imprenta y Vocacionario. Y así, ese modelo y esa visión, se extendió por el mundo entero: un ejército de almas apostólicas, con San Pablo como Padre.
Luego vino la comunidad de Roma, y poco a poco: miles de sacerdotes y hermanos, y hermanas, y miles de casas y capillas paulinas en todo el mundo, y miles de almas salvadas por la difusión de nuestro carisma e iniciativas apostólicas; y miles de ediciones y trabajo apostólico en los medios, la radio, las redes, audiovisuales, libros, prensa, revistas, folletos, películas, artículos religiosos, librerías y centros de apostolado litúrgico…
En fin, miles de personas, de familias, de comunidades enteras que rezan con nuestros libros y animan su liturgia con el fruto de nuestro apostolado: miles de almas que piensan en Cristo y le oran a Cristo, a través de lo que hacemos.
Somos una Familia que es muy grande y está presente en todo el mundo, y a pocos meses de cumplir 111 años de fundada. Es natural que una obra tan grande atraviese por problemas igualmente grandes, pero: ¡A grandes desafíos, grandes riesgos! y a grandes riesgos, ¡Gran fe en Dios, y coraje, y pulso para tomar las decisiones correctas y actuar! ¡Proténdersi in avanti como Pablo y Alberione! ¡Lanzarse hacia adelante!, ¡Y arriesgar! ¡Y ganar la corona merecida, de quien corre el buen combate de la fe!










