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Jue, Abr

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Para tener la creatividad necesaria en abrirnos a una nueva mentalidad y actuar cosas nuevas, renovemos nuestra disponibilidad a colaborar con Dios.

Homilía. Nuestra reflexión sobre las lecturas apenas proclamadas, va a tener en cuenta el contexto que hemos vivido juntos; y como asamblea de Familia Paulina deseamos captar en la Palabra de Dios algún sólido apoyo para valorarlo cara al futuro de nuestro carisma.

Con la parábola de las jóvenes que salen al encuentro del esposo para formar el cortejo nupcial (Mt 25,1-13), el evangelista Mateo nos muestra cómo la comunidad de la que él mismo es expresión ha dado una respuesta al retraso de la venida gloriosa de Cristo que todos creían inminente. Quien cree en Cristo ha de vivir en la condición de estar preparado en cualquier momento, porque no conocemos la fecha precisa de su llegada. La fe que se precave contra las sorpresas del tiempo es comparada a la joven que con la lámpara lleva también la reserva de aceite en vasos.

Con la debida proporción, apliquemos esta sensatez evangélica a los resultados de nuestro Seminario. La razón que hizo brotar la idea y el programa de este encuentro fue la constatación de una diferencia entre los estudios exegéticos actuales sobre san Pablo, la interpretación que da del Apóstol nuestro Fundador y el encargo confiado a los actuales Paulinos y Paulinas de “ser san Pablo vivo hoy en un cuerpo social”. Parece que los resultados exegéticos nos ofrecen la personalidad de san Pablo con algunas características que no siempre están en sincronía con la lectura que de él hace el beato Alberione y que la vida paulina concreta de cada día encarna.

También para nosotros el tiempo que pasa ha dejado su influjo en la fuente espiritual inspiradora de nuestro carisma; y, si está fuera de discusión que el Fundador ha realizado con obras una lectura aún hoy original y admirable del espíritu de san Pablo, después de casi cien años es necesario reflexionar sobre el mismo carisma para repensarlo y reexpresarlo.

La Sociedad de San Pablo y la Familia Paulina tienen necesidad de precaverse con un “aceite de reserva”: estamos llamados a la responsabilidad de la previsión. Los estudios actuales sobre san Pablo contribuyen también a crear un contexto histórico que requiere no correcciones superficiales, sino todo un replanteamiento de fondo de la espiritualidad y de la misión paulina.

Los elementos mutables del carisma no sólo quedan cuestionados por la continua sorpresa de los cambios en la comunicación, sino también por las conclusiones inesperadas de los estudios sobre san Pablo. Dos son, pues, las fuentes de rejuvenecimiento para nuestro carisma: una nueva comprensión de la experiencia de fe pensada, escrita y predicada por san Pablo y una nueva visión de la comunicación en la que tenemos el cometido de evangelizar.

Echando mano a este relanzamiento del carisma paulino en la espiritualidad y en la misión, debemos conservar firmemente ante nuestros ojos el método creativo del Fundador. Es preciso saber aunar el compromiso de la santificación con la misión de la evangelización que el beato Alberione percibió fusionados en la invitación de Cristo: “Venid todos a mí” (Mt 11, 28). El carisma paulino hay que repensarlo con una fe misionera en la comunicación. La preocupación de toda la obra fundacional del P. Alberione es la pastoral: sobre el modelo de san Pablo, “hacerse todo a todos para salvar a algunos como sea” (1Cor 9,22). El objetivo es que una vida nueva personal en Cristo pase a ser “salvación”, testimonio útil y eficaz para los demás.

Valorando desde este punto de vista la primera lectura (1Jn 1,5-2,2) podemos subrayar este paso: “Hijos, os escribo esto para que no pequéis; pero, en caso de que uno peque, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo el justo”.

Esta afirmación hemos de acogerla nosotros, Paulinas y Paulinos, para estar convencidos del rol de Cristo con quien cree en él, pero también en el sentido de que esta verdad está “escrita”: el autor pretende alcanzar el mismo objetivo de consolación para los creyentes, aun cuando son sólo lectores de una carta suya. Aquí encontramos el fundamento para el celo pastoral del beato Alberione: “la predicación escrita junto a la predicación oral”.

La elaboración del carisma paulino, realizada por el Fundador con la luz del Espíritu, nos sirve de enseñanza también por la mentalidad con que él obró: trazar un proyecto completo de nueva evangelización. Esta precaución nos permite evitar el peligro de rejuvenecer el carisma sólo integrando la última tecnología comunicativa. ¡Ello sería fatal!

Todas las componentes de la evangelización (los destinatarios, los contenidos del mensaje, el método con que actuar, los medios a adoptar, las personas que involucrar) hemos de pensarlos con la totalidad de las “cuatro ruedas del carro paulino” (espiritualidad, estudio, apostolado, vida comunitaria y votos). En el tiempo de preparación al centenario de fundación, la Familia Paulina tiene la oportunidad providencial de repensar las cuatro “ruedas del carro” no separadamente sino juntas, para que puedan acelerar el movimiento de la evangelización.

De este modo se obra con la prudencia de proveerse con la reserva de aceite, como nos recuerda hoy el evangelio, y teniendo claro el objetivo de evangelizar también con la comunicación (como muestra la primera lectura sirviéndose de una carta).

P. Silvio Sassi, SSP
Superior general

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02 Abril 2020

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02 Abril 2020

* 1874 a Montà d’Alba (Italia) nasce Francesco Chiesa.

02 Abril 2020

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