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Sun, Jul

En el marco de la solemnidad de los santos apóstoles y columnas de la Iglesia, Pedro y Pablo, el pasado 29 de junio, la Familia Paulina unió a esta celebración, las primeras profesiones de las Hermanas de Jesús Buen Pastor, Marta Antonio Walussa y Mimi Amisse Viagem, así como la profesión perpetua del clérigo César Buitrago, en el Templo San Pablo de la Calle 170 en Bogotá; la ceremonia estuvo presidida por el P. Julio Ángel Roncancio, Superior Provincial, acompañado de sacerdotes y hermanos de la Provincia, hermanas de las Congregaciones Religiosas, miembros de los Institutos, Cooperadores, algunos familiares, amigos y conocidos.

Durante la homilía, el superior provincial resaltó principalmente dos virtudes, como son la humildad y la oración. Acerca de la humildad, recordó una anécdota del beato Santiago Alberione, con ocasión de un encuentro con el papa Juan XXIII, en el que el Pontífice alentaba a los paulinos a conservar esta misma actitud en la Iglesia, y a las que el fundador reafirmaba diciendo: “Es lo más justo y correcto. Debemos estar en nuestro sitio. Nadie se tenga en más de lo que debe tenerse, sino que procure pensar siempre de sí con sencillez (Rom 12,3)” (Cf. UPS 80). En lo concerniente a la oración, tan importante para el P. Alberione que se refiere a esta como el apostolado de la oración, indicó que “sin estar en permanente comunicación con el amor de Dios, como dice el Apóstol, somos una campana que solamente hace ruido” […].

Del mismo modo, hizo recomendación a nunca olvidar la Cruz del Señor Jesús, simbólicamente representada en los distintivos que luego se entregarían en el rito de las profesiones, como el apóstol Pablo llegó amar, para también amarla y poder ser desprendidos, pero confiando que siempre seremos ayudados por el amor de Dios, para vivir la entrega total que exige la misión por Él confiada. Como también lo indicaba el evangelio de la solemnidad, fue por el reconocimiento que hizo el apóstol Pedro al Maestro Divino, como el Mesías que salva, que le fue encomendada la misión de ser piedra de fundamento de la Iglesia, a la que solo por la acción salvadora de la Cruz del Señor, le es aún asegurada la victoria sobre las fuerzas del mal.

Continuando en un ambiente de mucha alegría y gratitud se tuvo un compartir fraterno, tras la celebración litúrgica.

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