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Sobre la situación actual de Venezuela convergen múltiples miradas, no todas ellas exentas de sesgos que tergiversan los acontecimientos. Para nosotros, todo podría resumirse en algunos hechos: empobrecimiento crónico, desmoronamiento de toda posibilidad de proyectar y pérdida de autonomía financiera. Todos los parámetros, aun los más optimistas, dejan presagiar que, si bien podría haber un despunte económico basado en reformas políticas, el daño colateral es irreparable. Todo un contexto ideal para dejarse llevar por la desesperación o el fatalismo.

El momento histórico en que Don Alberione dio inicio e imprimió su mayor fuerza de crecimiento a su obra, fue quizás el de mayor precariedad del siglo pasado. Dar inicio a una obra religiosa en condiciones tan adversas sólo podía venir de alguien que, como Pablo, reconocía que para Dios nada es imposible, que la fuerza de una persona de fe es su fragilidad, para que así se despliegue el poder del crucificado. Haber escogido a san Pablo como inspirador ideal, es aceptar nuestra obra como un puro fruto de la gracia y nos asocia a Cristo en su escandalosa manera de salvar a la humanidad.

Sin lugar a dudas, la situación que vivimos puede atrapar como testigos impotentes o, hasta conducirnos a un activismo frenético, a un individualismo larvado, en el que cada quien mira su propio ángulo. No basta constatar “con lágrimas en los ojos”, el deterioro actual. Nos queda la plena certeza de que esta crisis es una formidable oportunidad, porque Aquél en quien pusimos nuestra esperanza nunca defrauda.

Estos tiempos difíciles, de abierta fragilidad, nos invitan a renovar nuestra ofrenda personal con una vivencia de la pobreza que se parezca más a la de la gente que sufre y no a la de quienes todo lo tienen. Debemos reforzar nuestra necesidad de trabajar en equipo, de actuar como evangelizadores en la cultura de la comunicación, de aceptar el desafío de ser apóstoles de tiempos difíciles, dignos hijos de Pablo y Alberione.

Es posible que las circunstancias nos lleven a deber cerrar o reducir algunas actividades. Es también posible que, ante la falta de alternativas, debamos plegarnos a las exigencias que las autoridades plantean para la adecuación al actual cono monetario y de los nuevos salarios. Quizás debamos afrontar el doloroso hecho de prescindir del personal que no estemos en condiciones de mantener. Pero, sólo así entenderemos que nuestra fortaleza es nuestra debilidad. Porque, ¿quién podrá separarnos del amor de Cristo? Ni las pesimistas previsiones financieras, ni la amenaza de no ser capaces de continuar la misión, ni los temores de estar “arando en el mar”. Esta vida de pobreza y austeridad, podría darnos la oportunidad de volver al genuino espíritu evangélico, no con la nostalgia de tradiciones pasadas, sino con aquel misticismo apostólico que germina en las personas de Dios, impregnadas del espíritu de las bienaventuranzas.

Agenda Paolina

25 Settembre 2018

Feria (verde)
S. Cleofa
Pr 21,1-6.10-13; Sal 118; Lc 8,19-21

25 Settembre 2018

* FSP: 1979 Casa Alberione a S. Paulo (Brasile) • SJBP: 1965 a Sestri Levante (Italia).

25 Settembre 2018

FSP: Sr. Rosa M. Onofre (1989) - Sr. M. Giovanna Nicosia (1993) - Sr. Emiliana Miserere (2008) - Sr. M. Carmine Kumaki (2014) • IMSA: Maria Concetta Citarda (1974) - Gloria García Sanchez (2015) • ISF: Paolo Bacci (2016) - Gino Eriani (2017).